Si todo se alinea, en estos días los ciudadanos se sorprenderán con los inusitados y sorpresivos acuerdos de los partidos. De las cenizas se levantarán para quitarse la soga que la industria de la radio y de la televisión les había colocado. Y eso habrá de redimirlos. O por lo menos, les habrá ayudado a quitarse la bota del cuello. De eso trata esta historia: de los pactos de El Caballito, en los que en medio de una coyuntura complicada rumbo al primer Informe de Gobierno de Felipe Calderón, las tres principales fuerzas políticas del país habrán dado un paso más hacia la democracia. Si todo se alinea, no habrá un solo peso público más para las televisoras y la radio por campañas electorales. Si todo se alinea, el gran negocio electoral, el de los spots, se habrá extinguido.
Si todo se alinea…
I.– El principio del fin de Luis Carlos Ugalde y demás consejeros del IFE, de los magistrados del Tribunal Electoral, de los partidos pequeños y de las costosas campañas empezó hace tres meses.
Sí, en los últimos 90 días, PAN, PRD y PRI acordaron lo que hoy son los principales puntos de la reforma electoral: un nuevo Consejo General del IFE, reducción de los costos y tiempos de las campañas políticas, el recuento voto por voto, entre otros tantos acuerdos. Siete reformas a la Constitución en las que no hay marcha atrás.
Pero en las próximas horas estaría por emerger un acuerdo inédito en el país. Un consenso que, de llegar a concretarse, tocaría el corazón de un factor que ha hecho sentir su fuerza en las últimas campañas electorales. Un monstruo de varias cabezas y enorme gula que en la última campaña presidencial engulló más de 10 mil millones de pesos: los medios electrónicos. La radio y la televisión.
Los acuerdos aún se tejen. Legisladores y líderes de los tres partidos debaten la posibilidad de que en ninguna elección se invierta centavo público alguno en la televisión y en la radio. Se propone que los candidatos únicamente utilicen los tiempos oficiales del Estado.
Los momios son altos: el fin sería cuestión de horas.
Si eso sucede, Televisa, TVAzteca y las radiodifusoras verán mermadas seriamente sus cuentas bancarias.
Y entonces, todos recordarán el día en que cambió la relación entre los partidos políticos y los medios electrónicos.

